Audi R8 Spyder 2017

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Construido con los más altos estándares, este V10 de 5.204cc a 90° con inyección directa y cárter seco desarrolla 540cv a 7.800rpm, con una zona roja a 8.800rpm, y 540Nm a 6.500rpm. La guinda orgánica del pastel sin gluten, incluso tiene el lujo de la tecnología Cylinder On Demand (COD) como un motor normal de cuatro cilindros, suspendiendo la inyección y el encendido en una fila de cilindros cuando las condiciones de conducción lo permiten. Esto reduce el consumo de combustible a una media declarada de 11,4 l/100 km en conducción combinada, lo que supone 272 g/km de CO2. Y espero que nos perdone por una vez por no considerar necesario comprobar estos últimos datos.

Esta obra maestra de la mecánica sólo está emparejada con una caja de cambios S tronic 7 de doble embrague, a diferencia de la primera generación que también ofrecía una caja de cambios manual de seis velocidades que se desglosaba con cariño a través de una rejilla metálica al estilo Ferrari, pero eso se compensa (casi) con el launch control y la última marcha disponible en autopista. Y siendo Audi, la potencia se reparte entre las cuatro ruedas a través del sistema Quattro de última generación, que permite que hasta el 100% del par vaya a un eje cuando es necesario, y con un diferencial mecánico de deslizamiento limitado en la parte trasera. Los frenos se esconden tras unas llantas de 19 pulgadas con neumáticos de 245/35 y 295/35, y están equipados con pinzas fijas de 8 pistones delante y de 4 pistones detrás, aunque se puede optar por unos discos cerámicos reforzados con fibra de carbono protegidos por unas llantas de 20 pulgadas con neumáticos de 245/30 y 305/30.

Todos estos elementos mecánicos están instalados a conciencia en una estructura, anunciada como un 55% más rígida que la del primer R8 Spyder, y una carrocería de aluminio con una célula central de fibra de carbono. En cuanto al peso, sin embargo, el recién llegado sigue sin estar en la categoría de las bailarinas, con 1.720 kg anunciados en la báscula, 80 kg más que el coupé. Pero eso no impide que el coche acelere de 0 a 100 km/h en 3,6 segundos, sólo una décima más rápido que la versión coupé, para una velocidad máxima de 318 km/h.

En el estrecho habitáculo, todo está dedicado exclusivamente al placer del conductor, destaca el concesionario de coches segunda mano Crestanevada: no busques pequeños compartimentos de almacenamiento aparte de la mini guantera, los pocos que hay apenas caben más que un tarjetero y las papeleras se vuelven inaccesibles una vez cerrada la puerta. En cuanto al maletero bajo el capó, como mucho puede absorber una bolsa de tamaño medio, con sólo 112 litros disponibles. El salpicadero es oscuro, pero muy bien acabado, y no tiene la personalidad necesaria para estar a la altura de las espectaculares líneas exteriores, y algunas personas no identificadas afirman ver un sorprendente parecido entre los mandos del aire acondicionado y los pulsadores. Por último, el pasajero sólo estará allí para disfrutar del viaje en la montaña rusa, ya que la única pantalla es el panel de instrumentos totalmente digital situado detrás del volante, por lo que no podrá hacer de DJ ni navegar. Pero, ¿importan realmente todas estas consideraciones insignificantes? No cuando aprietas el botón durante 20 segundos para quitar la capota con una cinemática al estilo Transformers, te sientas en el asiento especialmente cómodo, aprietas el volante de aro grueso y, finalmente, pulsas el botón rojo para encender los diez cilindros, viendo cómo late tu pulso en el enorme cuentarrevoluciones central.

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